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¿Quién soy?

Cuando una persona de nuestro círculo social está feliz y de un momento a otro entristece, o viceversa, inmediatamente la calificamos con el trastorno de bipol

Cuando una persona de nuestro círculo social está feliz y de un momento a otro entristece, o viceversa, inmediatamente la calificamos con el trastorno de bipolaridad, cuando en realidad dicho trastorno va más allá de un cambio de ánimo momentáneo.

La bipolaridad es una alteración del estado de ánimo con dos variables sintomáticas esenciales, por un lado está la depresión y el polo opuesto la hipomanía o la manía. Un paciente bipolar puede estar triste por seis meses (por mencionar un periodo de tiempo) y luego pasar al periodo de la manía.

Cada periodo muestra síntomas diferentes. “Ordinariamente los primeros síntomas suelen ser depresivos, sin embargo, en el trayecto de síntomas depresivos ante la búsqueda podemos encontrar datos de comportamiento de hiperactividad, de hiperemocionalidad y en ocasiones de cierta desinhibición”, menciona el doctor Carlos Sánchez Arizmendi, especialista en psiquiatría.

POLOS OPUESTOS

Una persona bipolar atraviesa periodos de excitación conocido como manía, que después se alterna con un periodo depresivo.

Periodo de depresión

• Su estado anímico es de abatimiento y abandono.

• Se autocritican de manera intensa.

• Pueden o no ser conscientes dependiendo de la intensidad de las condiciones.

• No saben hacer nada y sienten que la vida no les ofrece nada.

Periodo de hipomanía o manía

• Ellos no son conscientes de la hipomanía, son sujetos con mayor actividad física, se encargan de muchas cosas a la vez. “Son los sujetos que todo lo saben mientras los demás no”, explica el especialista.

• Son demasiados expresivos.

• Son demasiados reactivos, todo lo que viven lo vivencian de manera mucho más intensa que los demás.

• Son desinhibidos, no tienen capacidad para la prudencia, no tienen capacidad para detenerse y suelen ser extrovertidos.

• No suelen dormir, para ellos representa una pérdida de tiempo.

• Tienen ideas megalomaníacas o de grandiosidad, ya que se sienten por encima de los demás.

¿ES FÁCIL DIAGNOSTICARLO?

“No, es extraordinariamente difícil, las estadísticas dicen que generalmente se requiere de hasta cuatro visitas al médico especialista para confirmar el diagnostico”, indica el doctor Arizmendi.

Debido a que el comportamiento cambia cada cierto periodo, si no se va al mismo médico cada uno determinará un diagnostico diferente debido a que no está consciente de la conducta anterior.

TRATAMIENTO

“La mejor manera es a través de fármacos que deben incluir el estabilizador del ánimo, en ocasiones antipsicótico, por razones necesarias el ansiolítico y los fármacos depresivos de acuerdo a la condición del paciente, siendo controvertido su uso por algunos que lo sugieren y otros que lo rechazan dependiendo de en cuál fase esté”, indicó el doctor, haciendo hincapié también en acatar la instrucción con la ingesta de los medicamentos de acuerdo al tratamiento indicado.

Los pacientes que tienen depresión sí suelen aceptar y solicitar ayuda, contrario a los pacientes con hipomanía y manía que no reconocen su estado, no se consideran en una condición patológica y son renuentes o rebeldes al tratamiento, comúnmente el familiar es quien busca la ayuda.

¿DE QUÉ FORMA PUEDEN AYUDARSE A SÍ MISMOS?

1. Aceptar la búsqueda diagnostica, psicológica o psiquiátrica.

2.Procesar la información y conocerse a sí mismo.

3.Adherirse a un tratamiento.

Es importante tener la capacidad de abordaje con el familiar, amigo, o conocido que presente indicadores del trastorno para ayudarlos a inclinar sus condiciones y a aceptar las valoraciones, el doctor Arizmendi recomienda asistir con un especialista, ya que está es la única forma en la que pueden determinar la enfermedad.

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