Doctor en casa - Bienestar

En verano... ¡cuidado con los pies!

Se debe prestar atención al calzado, la carga que se le deja y las superficies

El verano y la nueva normalidad han permitido romper el encierro, correr a la playa, salir a correr, activarse, volver a caminar en las mañanas, etcétera. Si no se presta la suficiente atención al cuidado de los pies es posible sufrir problemas como fascitis plantar o pie de atleta. Para evitar este tipo de lesiones, se debe prestar atención al calzado, la carga que se le deja a los pies y las superficies.

En el caso de la playa, el agua salada y el sol favorecen la curación de heridas y mejoran la piel. Sin embargo, también se forza la musculatura y articulaciones de los pies, tobillos, caderas y rodillas por lo que el cuerpo se ve obligado a adaptarse a esa situación.

La propia orilla del mar supone un riesgo por la cantidad de factores externos como piedras, conchas o el desnivel al que se tienen que enfrentar nuestros pies.

Es importante no ir descalzos o con un calzado inadecuado por estas superficies, ya que aumenta considerablemente el riesgo de padecer anomalías. Quemaduras, infecciones por papilomas u hongos o heridas en la piel son otras de las lesiones habituales, sobre todo en albercas.

¿QUIÉNES SON MÁS VULNERABLES?

• Adultos mayores: Todos estamos expuestos, pero este sector es más propenso por sus cambios óseos y más si sufren de juanetes o dedos superpuestos. También son habituales las alteraciones dérmicas (durezas, sequedades u ojos de gallo) y las vasculares (trombosis), tampoco deben olvidarse las conocidas “uñas encarnadas”.

• Las personas diabéticas: Una patología muy común es “pie diabético”, que se complica por la conocida como neuropatía periférica que dificulta la curación de heridas y facilita la aparición de úlceras. Además, pueden sufrir alteraciones vasculares. La aparición de edemas, enrojecimientos, deformaciones o desplazamientos de huesos son también frecuentes.

• Los deportistas están más expuestos a sufrir este tipo de lesiones, además de otros problemas en diferentes partes del cuerpo. Una de las más comunes es el “pie de atleta”, infección producida por un hongo que provoca un fuerte picor y ardor. Quienes practican natación o running suelen padecerlo frecuentemente. Frente a esta patología es de vital importancia acudir a la consulta de un podólogo para que se prescriba el tratamiento más adecuado

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