Doctor en casa - Alimentación

Los lácteos en la nutrición

La leche es de los pocos alimentos con macronutrimentos equilibrados: proteínas, grasas y carbohidratos

Los diferentes patrones de alimentación tienen como objetivo principal alcanzar y mantener un peso saludable no solo para sentir más comodidad con la imagen corporal, sino prevenir o mejorar padecimientos asociados con el sobrepeso y obesidad.

Hay diversas maneras de lograr este objetivo y la evidencia científica está a favor de aquellos que proponen cambios en los hábitos de alimentación, que se puedan mantener de manera más fácil a lo largo del tiempo.

Las dietas que proponen horarios específicos de consumo o la eliminación drástica de uno o más grupos de alimentos o que obligan al consumo de ciertos alimentos, no son las más recomendables porque resultan difíciles de mantener y de lograr, incluso a la larga pueden provocar algunas deficiencias nutrimentales o afectaciones más graves a la salud.

LOS LÁCTEOS SE ADAPTAN A TODO TIPO DE DIETAS

Hay que destacar que los lácteos aparecen en la mayor parte de las dietas de manera específica y es debido a su alta densidad nutrimental, pues contienen proteínas de alto valor biológico, grasa, lactosa, calcio, fósforo, potasio, vitaminas A y D, B6 y B2, entre otros.

Por este motivo, los expertos recomiendan consumir de dos a tres raciones diarias de leche y/o productos lácteos, dependiendo de la edad, la actividad física, el estado fisiológico y en el marco de una dieta moderada, equilibrada y de calidad nutrimental.

Cada ración equivale a un vaso de leche de 250 ml, 2 yoghurts, 125 g de queso fresco, 30 g de queso semicurado o 20 g de queso curado, como ejemplos.

La leche es de los pocos alimentos que tienen cantidades significativas y equilibradas de los tres macronutrimentos: proteínas, grasas e hidratos de carbono, por lo que muchos expertos la consideran un alimento completo.

A lo largo de todas las etapas de la vida los lácteos tienen aportaciones importantes a la dieta particularmente en aquellas en donde las demandas de energía, proteínas, vitaminas, calcio y otros minerales son mayores, tal es el caso de la infancia, la adolescencia, el embarazo y la lactancia, así como la adultez mayor.

Además, por su composición variable en agua, lactosa, grasa, proteínas, vitaminas y minerales, los productos lácteos se adaptan muy bien a todo tipo de dietas y personas con distintos requerimientos nutricionales.

SIMILITUDES

Es importante resaltar que muchas de las opciones abordadas comparten recomendaciones similares y que pudieran considerarse como elementos de una alimentación saludable:

  • Consumir muchas verduras y frutas, preferentemente más de verduras que frutas.
  • Favorecer el consumo de cereales integrales y leguminosas.
  • Darle preferencia a las grasas de origen vegetal frente a las de origen animal.
  • Tener como primera opción carnes magras, es decir, con menor contenido de grasa, como serían pescados, pollo y pavo sin piel y cortes de res y cerdo en menor cantidad.
  • Incluir diariamente al menos dos raciones de leche y sus derivados dando preferencia a sus presentaciones con menor contenido de grasa, siempre y cuando se considere la etapa de la vida y condiciones individuales.

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