Doctor en casa - Bienestar

Lavado de manos crea colonias de bacterias en el lavabo

Viven y crecen en las tuberías de los fregaderos domésticos

El lavado de manos forma comunidades de bacterias que viven y crecen en las tuberías de los fregaderos domésticos, reveló un estudio realizado fuera de los hospitales por parte de científicos de la Universidad de Reading en Reino Unido.

Comprobaron que existen diferencias significativas entre las familias de bacterias dominantes en función de la ubicación en los desagües de los fregaderos y que los sistemas de fontanería, como los sifones en forma de P o los codos en forma de U, proporcionan entornos ideales para el crecimiento de las bacterias.

El doctor Hyun Soon Gweon, profesor de Bioinformática para la Genómica en la Universidad de Reading, apunta que “el mantra de ‘lavarse las manos’ para luchar contra la transmisión de coronavirus ha puesto de manifiesto la importancia no sólo de una buena higiene de las manos, sino también de la necesidad de contar con lavabos bien diseñados y limpiados con regularidad”.

Las muestras se tomaron en 123 lavabos de entornos no clínicos de la Universidad de Reading (como aseos y baños de espacios docentes, de investigación y sociales, todos ellos lavados con regularidad) y muestran que los lavabos tienen un microbioma propio dominado por ciertas bacterias.

La zona de fontanería encontrada bajo los lavabos reveló comunidades microbianas dominadas por un grupo de bacterias llamado proteobacteria, que incluye patógenos como la ‘Salmonella’ y la ‘E. coli’, que pueden causar enfermedades graves, aunque la proporción era baja.

Se encontraron concentraciones más elevadas de las bacterias comunes ‘Moraxellaceae’ y ‘Burkholderiaceae’, que pueden causar infecciones, pero son en su mayoría inofensivas para los seres humanos.

La autora principal del estudio, Zoe Withey, investigadora de doctorado de la Universidad de Reading, apunta que “las bacterias que viven en los desagües de nuestros fregaderos están condicionadas por lo que echamos directamente por ellos. Aunque esperábamos que las bacterias del intestino tuvieran un mayor impacto, causado por el entorno más amplio de un cuarto de baño, parece que, en general, las bacterias que viven en la piel de nuestras manos alimentan a la comunidad de los desagües de los lavabos”.

El doctor Gweon espera que estos hallazgos “recuerden a la gente que las bacterias de las manos suelen seguir vivas y son capaces de crecer incluso después de haber sido lavadas, incluso en presencia de jabón y agua caliente. Es posible propagar las bacterias a las zonas circundantes del fregadero, donde pueden crecer y persistir. Para reducir la transmisión de bacterias es necesario desinfectar a fondo los fregaderos y las zonas circundantes y no solo mojarse las manos”, recomienda.

Comentarios