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Osteoporosis y la vital ingesta de calcio

Incluir lácteos en una dieta correcta puede ser una estrategia exitosa para prevenirla, disminuyendo el riesgo de fractura

La osteoporosis es una enfermedad donde los huesos se vuelven frágiles y más propensos a romperse (fracturarse) y es consecuencia de un proceso gradual de desmineralización.

Es un padecimiento que se diagnostica comúnmente en los adultos mayores, su riesgo está relacionado con la mineralización en etapas muy tempranas como la niñez y adolescencia y al mantenimiento de ésta durante la edad adulta.

El consumo adecuado de calcio tiene un papel muy importante en el desarrollo o prevención de esta enfermedad silenciosa.

La única fuente disponible de calcio para el ser humano es la que proveniente de la dieta, cubrir sus requerimientos a través de la alimentación es determinante para el fortalecimiento y mantenimiento de los huesos.

LÁCTEOS FUENTE PRINCIPAL DE CALCIO

El calcio debe cubrirse a través de alimentos y no de suplementos, estos últimos sólo deberán tomarse cuando es imposible alcanzar la recomendación de calcio dentro de una dieta equilibrada, o bien, en caso de personas que tienen limitación de la secreción gástrica o que consumen antiácidos que la afectan.

Los lácteos son la principal fuente de calcio de alta disponibilidad en la dieta, ya que en promedio por porción (1 taza de leche, ¾ de taza de yogurt, 30 g de queso), aportan entre 200 mg y 300 mg.

De tal manera, que al consumir dos porciones de éstos al día, se estarán cubriendo entre el 44% y el 66% de los requerimientos de este mineral al día.

En México, la leche es el tercer alimento de presencia en los hogares y representa 10% del gasto en el consumo de alimentos.

CALCIO SIN LÁCTEOS

El aporte de calcio de una dieta sin lácteos se cubre a través de alimentos como las tortillas nixtamalizadas, las nueces, las sardinas, los vegetales de hojas verde oscuro.

Hay que tomar en cuenta que aunque son fuente importante de calcio, lo aportan en menor proporción y tienen una menor biodisponibilidad, es decir, el aprovechamiento por parte de nuestro organismo es menor.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud de Nutrición (ENSANUT) 2012, se observó que los sujetos que consumen lácteos, en comparación con los que no lo hacen, tienen una mayor probabilidad de alcanzar la recomendación de consumo de vitamina D (10.6 vs. 2.6%) y de calcio (35.7 vs. 7.7%).

BIODISPONIBILIDAD DEL CALCIO

El calcio en los alimentos se encuentra en forma de sales, en condiciones normales se absorbe principalmente en el intestino delgado y su capacidad de absorción depende de la solubilidad de las sales y de la disponibilidad de vitamina D.

Cuando se produce una deficiencia de vitamina D, disminuye un 15% la absorción de calcio.

En México, la prevalencia de deficiencia de vitamina D en mujeres embarazadas es del 61% afectando al 98% de los recién nacidos.

El aprovechamiento de calcio también es dado por una adecuada relación calcio: fósforo (mayor a la unidad) que favorece su absorción en el intestino humano.

La lactosa contribuye de igual manera al aprovechamiento del calcio, su mecanismo es aún incierto, hipótesis apuntan a la acción prebiótica de la lactosa que mejora la absorción de calcio en animales y humanos.

Así como existen factores que influyen positivamente en la absorción de calcio, existen aquellos que impactan negativamente en su aprovechamiento y disminuyen su biodisponibilidad. Alto contenido de fibra, grasa, fitatos, oxalatos o cafeína.

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