Doctor en casa - Bienestar

De lo cotidiano a las 'lesiones de guerra': el área de Urgencias

Trabajar con emergencias siempre ha sido una montaña rusa de emociones para el personal médico y hubo un tiempo donde el terror los acompañaba a cada paso

El Dr. Alfredo Méndez Castro, Urgenciólogo de especialidad, tiene 30 años dedicando su vida a la atención de emergencias. Como Director del Hospital Andalucía, actualmente lidera un proyecto lleno de programas integrales, con tecnología de vanguardia en cada una de las áreas y un equipo médico multidisciplinario, que garantizan un servicio único, con seguridad de trabajar de una manera dinámica y eficiente.

Inspirado por su padre, la medicina ha formado parte de toda su vida, aunque en primera instancia el enfoque era llegar al área de traumatología: “Trauma se me facilitaba bastante, pero en el internado conocí al Dr. David Xicoténcatl Flores, un verdadero ‘as’ en la medicina de urgencias, y fue ahí donde dije ‘yo quiero ser como él, intrépido, poder trabajar con las manos y con lo que había al alcance’”.

UN ABISMO ENTRE REALIDADES, LA OLA DE VIOLENCIA EN LA LAGUNA

Como parte del área de urgencias, el Dr. Méndez siempre estuvo habituado a trabajar con celeridad y precisión, atendiendo patologías o accidentes, que aunque graves, siempre formaron parte de la “realidad normal”. Esto se tergiversó, volviendo el trabajo en una actividad de riesgo para todos, debido a la oleada de violencia y muerte que azotó a La Laguna durante algunos años.

“Fue una transición impresionante, estábamos separados por un abismo. De estar acostumbrado a atender urgencias cotidianas, como dolores de cabeza, hemorragias cerebrales, infartos, complicaciones metabólicas y accidentes de alta velocidad, que siempre han existido, de repente en la guardia llegaban 30 lesionados, no había información y cuando los ves dices ‘oh Dios mío, estas lesiones nunca las había visto’”.

“Eran heridas de guerra que normalmente veías en las películas de Rambo, imágenes impactantes. Imagínate tener una joven que solo salió a divertirse, llega herida, recibió un balazo y el impacto de la bala le desprendió casi todo el seno. Fue muy lamentable, debido a la inseguridad recibimos lesiones que jamás habíamos visto”.

La inseguridad no solo provocó que las emergencias, así como su complejidad, escalaran, pues el estrés y la ansiedad terminaban por hacer mella en el aspecto psicológico.

“En aquel entonces la familia te daba miradas de ‘Dios te bendiga y te proteja’, tu respondías con cara de ‘ojalá podamos vernos de nuevo’”.

“También cuando escuchabas que había balacera en un centro comercial o en cualquier lugar, era ver a los heridos y continuamente sentirme angustiado por pensar ‘afortunadamente este no es mi hijo o mi amigo’”.

“Yo trabajé para varias instituciones públicas en ese tiempo, el IMSS y el ISSSTE de Gómez Palacio, en donde desafortunadamente se dio un suceso muy peligroso y desagradable, donde una persona llegó buscando “rematar” a un herido que se encontraba en urgencias, yo me desempeñé como Coordinador de Auxiliares de Diagnóstico y Tratamiento durante cuatro años y tenía la responsabilidad de no solo cuidar paciente, sino también a los compañeros y a los visitantes. Al final, eres un urgenciólogo y tienes esa capacidad para trabajar, para resolver las cosas bajo presión, de tal forma que podías hacer un poquito más”.

“Afortunadamente hoy en día hay una diferencia enorme y a pesar de todo, en general vivimos un ambiente de mucha tranquilidad en La Laguna, se perdió el temor y regresamos a las urgencias habituales, donde destacan los problemas cardiacos como infartos”.

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