Doctor en casa - Bienestar

¿Cómo le digo a mis hijos que tengo cáncer?

Hablar con la verdad y facilitar la información de acuerdo a las edades de los niños, siempre será mejor que mantener la situación 'escondida'

Cuando un paciente recibe el diagnóstico positivo de cáncer, no es el único que sufre. La familia completa estará involucrada en la situación y los hijos, aunque sean pequeños, de a poco se irán dando cuenta de los cambios que habrá en el hogar.

A pesar de ser un tema complicado de hablar, para la Psicoterapeuta Edna Palomares, la mejor opción es mantener los canales de comunicación abiertos: “las cifras cada vez son más alarmantes, y no solo se trata de los casos donde mamá está enferma, es igual de importante cuando la situación afecta a la parte paterna”, aseguró.

“Es muy importante decirles la verdad a los niños, es importante informarles en cuanto se conozca el diagnóstico y previo al tratamiento, hablar con ellos y platicarles cuáles serán los cambios a raíz de que mamá o papá estén enfermos".

También se recomienda utilizar la palabra cáncer “muchos papás se asustan porque la palabra cáncer se equipara con la palabra muerte, pero tratemos de no omitir el término, es importante decir las cosas como son y preparar a los pequeños para los posibles cambios que habrá en la rutina diaria y sobre todo, los cambios físicos que sufrirá quien esté enfermo”.

Para los menores de ocho años, es recomendable dar solo la información necesaria, no se debe que profundizar en la enfermedad ni en términos que a lo mejor no entenderán. Para los que son un poco más grandes, hasta llegar a la adolescencia, sí será necesario dar un poco más de detalles.

“Hablar con ellos será para disminuir los niveles de ansiedad y angustia que se van a disparar a raíz de los cambios en la rutina, en la vida cotidiana del pequeño”.

¿CUÁL ES LA MEJOR MANERA DE HABLAR CON LOS HIJOS?

El ambiente ideal deberá ser creado por papá y mamá. Buscar un momento en donde no haya interrupciones como llamadas telefónicas o visitas inesperadas, debe ser un horario que ofrezca cero interrupciones en la plática. Además, se puede llevar a cabo con toda la familia reunida, dependiendo de si los rangos de edad coinciden o son lejanos.

“De inicio, se debe hablar con la verdad. Informar que se trata de un cáncer y sobre la parte del cuerpo que está afectada. Esto tiene la finalidad de que ellos ubiquen y centralicen la situación. Posteriormente viene aclarar los cambios en la rutina, a lo mejor mamá que está enferma, ya no participará tan activamente en el día a día de los niños por los síntomas o los tratamientos, y el impacto en ellos será menor si lo saben de antemano”.

Hay que dejar claro qué pasará y cuáles son los pasos a seguir, pero también importa mucho hablar sobre los cambios físicos del paciente. “De pronto para los niños pequeños se vuelve muy impactante ver a papá o mamá sin cabello, que es de los primeros cambios visibles”.

De este modo, los pequeños tendrán en cuenta que conforme avance la enfermedad y el tratamiento, la imagen física de sus padres será diferente.

CUIDA SUS EMOCIONES

Mamá y papá son los pilares centrales en la formación emocional. Además la figura paterna o materna funciona como un ser de espejo “Si mamá presenta rasgos de depresión por la enfermedad, es posible que se note en los niños presentando tristeza profunda, llantos sin razón aparente, incluso cambios en su interacción, se vuelve menos sociable, más retraído. Aunque se les dé la explicación de inicio, sus emociones se verán afectadas y aquí toma importancia la estabilidad que la familia pueda ofrecerle aún y con los cambios inminentes que se marcan con la enfermedad”.

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